Hoy tenía pensado hablar de otros temas. Banales al fin y al cabo. Esas cosas que pierden toda importancia cuando a unos desalmados se les ocurre hacer de la barbarie su forma de expresión.
Hoy hemos recibido otro golpe mortal. Hoy se ha vuelto a derramar sangre. Hoy hemos vuelto a morir a manos de unos pistoleros cobardes que asesinan y huyen al monte a esconderse como alimañas.
Sólo queda la esperanza de que mañana volveremos a levantarnos, con nuestro orgullo y nuestras almas heridas, sí, pero con más fuerza en nuestras gargantas para gritarles, una vez más, que no tienen sitio en esta ni en cualquier otra sociedad civilizada.
Descanse en paz D. Ignacio Uria Larramendi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario